Ideas para cuidar el suelo pélvico con las herramientas de yoga.

Recuerdo que en la época de embarazo y de postparto la recomendación de trabajar el suelo pélvico estaba muy latente entre los infinitos consejos que nos llegaban a las madres. Pero, la relación entre las cosas a tener en cuenta y el tiempo disponible en aquella época no solía ser muy buena. Ante la avalancha de deberes y necesidades, empiezas a priorizar y «tus cosas», entre ellos tu suelo pélvico, suelen pasar a segundo plano.

Aunque, sinceramente, no creo que esta resistencia fuera solo por falta de tiempo. A veces, si la cosa no nos causa una verdadera incomodidad, pasamos de largo. Somos perezosos. Vaya, que el lema «más vale prevenir que curar» no es nada fácil de aplicar. Sabemos que los ejercicios de Kegel, lo más sencillo y lo más recomendado, se pueden hacer en cualquier lugar, entre una actividad y otra. La excusa de la maternidad no es suficiente para no dedicar 15 minutos a una cuestión de salud importante. Sin embargo, no los encontramos…

Ahora bien, una de las cosas que sí, parece que nos motiva a ocuparnos, por fin, de nuestro suelo pélvico, viene muchas veces más tarde, y es la amenaza de la operación para mejorar el prolapso uterino. No sabía que era un problema tan frecuente, hasta que me lo empezaron a confesar algunas de mis alumnas, mayoritariamente mujeres de unos 50 años. Para solucionar el tema de la pérdida de orina, sus médicos les han sugerido la posibilidad (o la necesidad) de la intervención cirúrgica  y ellas han acudido al yoga con esperanza de poder evitarla.

Cuando operarse es necesario, por supuesto, no nos queda más que agradecer a la medicina por sus avances y por la posibilidad de mejorar nuestra salud. Ahora, previamente, y más en el caso de debilitamiento del suelo pélvico, merece la pena investigar y probar hacer algo con nuestros propios recursos. Lo explica muy bien en este vídeo la ginecóloga Carmen Sala Salmerón. ¡Os recomiendo verlo!

De este pequeño vídeo me quedo con una idea básica, pero muy explicativa. El suelo pélvico, antes de que el hombre conquistara la bipedestación, en lugar de suelo, ¡fue una pared! Pensad donde tiene el ano un gato o un perro… Esto facilita entender por qué es una zona tan vulnerable que con facilidad pierde su fuerza original. Y no solo a causa de embarazo o de parto, también por el propio peso del contenido del abdomen que en humanos recae sobre esta musculatura.

El sedentarismo es otro factor importante que contribuye al debilitamiento del suelo pélvico. Como cualquier músculo, si no se usa o no se usa de forma correcta, su propiedad elástica (contracción-estiramiento) se deteriora.

Añádele los esfuerzos mal realizados, como levantar el peso. Los deportes, que hacemos con toda nuestra buena fe, como correr o saltar. Al final, nuestro suelo pélvico, en lugar de ser una cama elástica que responde inmediatamente a todos los impactos, se convierte en una vieja hamaca de trapo a punto de romperse.

¿Cómo podemos trabajar el suelo pélvico con el yoga?

Sthira Sukham: Transitar siempre entre la contracción y la relajación.

El buen trabajo muscular consiste en responder de forma automática a las necesidades del cuerpo, cuando hace falta, relajándose y en otras ocasiones, contrayendo. Existe un creencia que un músculo «bueno» tiene que ser fuerte. Sin embargo, el trabajo enfocado solo a fortalecer no será beneficioso. Algunas mujeres llegan a desarrollar una hipertonicidad de la musculatura pélvica, perdiendo la capacidad de aflojar. Hay que sensibilizar al alumno a la diferencia entre una musculatura tónica y relajada

Buscar sinergias con otros músculos.

Ningún músculo trabaja de forma solitaria, está vinculado con otros formando cadenas musculares que participan en diferentes movimientos. El periné trabaja en sinergia con el transverso del abdomen, los glúteos y los aductores, entre otros. Podemos trabajar el suelo pélvico a través de movimientos que encadene su trabajo con el de estos músculos más grandes, más fáciles de controlar y más conocidos.

Descubrir el trabajo respiratorio del suelo pélvico.

El periné junto a otros músculos pélvicos es uno de los diafragmas del cuerpo, diafragma pélvico y como tal, participa en el movimiento respiratorio. Recuperar la consciencia de esta vinculación nos ayudará en restablecer su participación en los movimientos autónomos de nuestro organismo. Si cada vez cuando hacemos una inspiración relajamos y exhalando contraemos un poco nuestro suelo pélvico, tenemos mucho camino ganado.

Sentir, sentir y sentir.

Creo que la mayor parte del éxito de trabajo con cualquier zona corporal es ser capaz de sentirla. Darse cuenta de su posición, de su estado en cada momento. Saber activar, saber relajar. Yoga nos brinda muchas herramientas para establecer esta conexión, desde una simple observación, por ejemplo con apoyo de la respiración.

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