Trataka, la técnica perfecta (y fácil) para empezar a meditar.

Trataka, la técnica perfecta (y fácil) para empezar a meditar.

Trataka, meditación con la vela.

Imagínate que tus pensamientos forman un paisaje. Cierra los ojos, obsérvalo. ¿Cómo es lo que ves? ¿Te sientes como si estuvieras mirando el pasillo de un centro comercial un sábado por la tarde?¿O puedes verte sentado en un claro, contemplando el horizonte recortado por unas montañas lejanas? Tus pensamientos son lentos, tranquilos, te dan sensación de amplitud o pasan a gran velocidad, amontonados, como si estuvieras delante de una autopista? ¿Vienen, ves a saber de dónde, y sin que lo esperes, se transforman en otros a velocidad de rayo? O tienen su lógica, su momento, su espacio…

Controlar este paisaje, conseguir que parezca un bosque o, mejor aun, un desierto tranquilo, más que un parque de atracciones… este sería uno de los primeros retos de la meditación.

Si quieres empezar a meditar y no sabes muy bien por dónde, te animo probar un método sencillo pero a la vez profundo y efectivo. Se trata de Trataka :). Lo conocí en la formación de profesores de yoga, me gustó, pero… nunca se me ocurrió practicarlo a diario. Lo he recuperado «por prescripción» después de una consulta ayurvédica y la verdad es que, ahora sí, aprecio mucho sus beneficios, tanto a nivel mental como para el descanso de los ojos.

¿Cómo practicar Trataka?

Busca una vela sencilla, si es de cera de abeja, más sano que de parafina. Y un soporte para poder situar la llama a la altura de tus ojos, mientras estés sentado en una posición cómoda, pero manteniendo la espalda erguida. Si estás en una silla, no te dejes caer sobre el respaldo. La postura es importante, elige la que te permite estar sin tensión y respirar con amplitud. Si tienes algún dolor, apóyate, coloca algún soporte en la zona lumbar para que no se pierda la curva de la espalda. Intenta que tu columna esté en proyección, larga pero sin esfuerzo, imagínate que tu cabeza está flotando en el aire, ligera como un globo.

Coloca la vela a la altura de tu mirada y a distancia aproximada de tu brazo extendido. Enciende la vela y mira la llama, intentando mantener los ojos abiertos, parpadeando solo cuando ya no puedas aguantar más. Concéntrate en lo que ves, intenta estar atento a las propiedades del fuego. Cuando te pilles pensando en otras cosas, vuelve a la observación. No te estreses, es un juego, un entrenamiento.

Mantén la observación unos 5 minutos. Luego, cierra los ojos y contempla durante un rato la imagen de la llama que se ha quedado impregnado en la retina. El hecho de dirigirte más hacia tu interior te ayudará a sentir tu respiración; no la modifiques, mira cómo lo hace tu cuerpo por si solo.

A mi me gusta practicar Trataka justo antes de ir a dormir. Como un elemento más de higiene diaria, igual que lavarme las dientes. Importante: después de la práctica… ya nada de pantallas :). ¡Pruébalo durante unos días!

Si quieres saber más sobre los beneficios de la técnica de Trataka, encontrarás todo tipo de información en el internet, pero recuerda, ¡uno no aprende a caminar leyendo sobre ello! la práctica te lo enseñará todo.

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